Mostrando postagens com marcador Roberto Bolaño Ávalos. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador Roberto Bolaño Ávalos. Mostrar todas as postagens

segunda-feira, 28 de maio de 2012

Carver


Carver

Utiliza las cosas que te rodean.
Esta ligera lluvia
del otro lado de la ventan, por ejemplo.
Este cigarillo entre los dedos.
Estos pies en el sofá.
El débil sonido de rock and roll.
El ferrari rojo en el interior de tu cabeza.
La mujer que anda a tropezones
borracha por la cocina.
Toma todo eso.
Utilízalo.
[Poema de Roberto Bolaño]
[Foto
Jellyfish in The Rain, de Jester Of Reason]


segunda-feira, 25 de abril de 2011

2666


2666

Uno de los empleados era un farmacéutico casi adolescente, extremadamente delgado y de grandes gafas, que por las noches, cuando la farmacia estaba de turno, siempre leía un libro. Una noche Amalfitano le preguntó, por decir algo mientras el joven buscaba en las estanterías, qué libros le gustaban y qué libro era aquel que en ese momento estaba leyendo. El farmacéutico le contestó, sin volverse, que le gustaban los libros del tipo de "La metamorfosis", "Bartleby", "Un corazón simple", "Un cuento de Navidad". Y luego le dijo que estaba leyendo "Desayuno en Tiffanys", de Capote. Dejando de lado que "Un corazón simple" y "Un cuento de Navidad" eran, como el nombre de este último indicaba, cuentos y no libros, resultaba revelador el gusto de este joven farmacéutico ilustrado, que tal vez en otra vida fue Trakl o que tal vez en ésta aún le estaba deparado escribir poemas tan desesperados como su lejano colega austriaco, que prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. Escogía "La metamorfosis" en lugar de "El proceso", escogía "Bartleby" en lugar de "Moby Dick", escogía "Un corazón simple" en lugar de "Bouvard y Pécuchet", y "Un cuento de Navidad" en lugar de "Historia de dos ciudades" o de "El Club Pickwick". Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.

[Trecho de 2666, de Roberto Bolaño]
[Foto Fight In The Snow, de Matt The Samurai]